No desaprovechemos la oportunidad de dejarnos impactar por la Belleza pero vayamos más allá, incrementando nuestra oración silenciosa ante las Sagradas Imágenes participando en el Triduo Pascual, meditando en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y en la corredención de la Santísima Virgen y sobre todo dándonos cuenta de que en ese "teatro" se condensa el sentido profundo de nuestras vidas, configurando con Cristo y su mismo Destino desde el Bautismo y en el que, de forma misteriosa, se desarrolla el drama interior entre el hombre viejo y el hombre nuevo, la muerte y la vida, el egoísmo y el amor, el sinsentido y la salvación eterna.
Disfrutemos de nuestra inigualable Semana Santa y sea cual sea la situación personal en la que nos encontremos, renovemos nuestra Esperanza en la certeza de la Victoria final del Amor y de la Vida.